Fuentes: EPUAP/NPIAP/PPPIA, «Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries: Clinical Practice Guideline» (2019) · American Family Physician, «Pressure Injuries: Prevention, Evaluation, and Management» (2023).
Cambiar de posición cada dos horas es, según los expertos, la medida más efectiva para prevenir una escara. Pero mover a una persona no es solo cuestión de frecuencia: la forma en que se hace el cambio postural determina si esa maniobra protege la piel o, sin querer, la lesiona. Esta guía explica, paso a paso, cómo hacer los cambios posturales de forma segura tanto en cama como en silla de ruedas.

Por qué la técnica importa tanto como la frecuencia
Mover a una persona bruscamente, arrastrándola sobre la sábana o dejándola caer sobre un costado, puede generar fricción y cizallamiento: las capas internas de la piel se deslizan en direcciones distintas a las capas superficiales, lo que daña los vasos sanguíneos incluso sin que haya un roce visible. Por eso, además de reposicionar con la frecuencia adecuada, es fundamental hacerlo con la técnica correcta.
La posición de 30 grados en cama
Acostar a una persona completamente de lado (a 90 grados) concentra todo el peso sobre la cadera y puede generar tanta presión como estar boca arriba. Por eso se recomienda la posición lateral de 30 grados: inclinar el cuerpo con la ayuda de una almohada o cuña bajo la espalda, de modo que el peso se reparta entre el glúteo y la parte lateral del muslo, sin apoyar directamente sobre el trocánter (el hueso de la cadera). Otra almohada entre las rodillas y una bajo las pantorrillas —para elevar los talones y despegarlos por completo del colchón— completan una postura segura.
Cómo mover sin fricción: use la entremetida, no arrastre
Para reposicionar a alguien en cama, lo ideal es usar una sábana de tracción o entremetida colocada bajo el cuerpo, y entre dos cuidadores levantar y desplazar a la persona en lugar de arrastrarla sobre el colchón. Si se hace solo, es preferible mover a la persona en pequeños tramos —primero los hombros, luego la cadera, luego las piernas— en vez de intentar un solo movimiento brusco. Elevar la cabecera de la cama más de 30 grados durante periodos largos también aumenta el riesgo, porque el cuerpo tiende a resbalar hacia abajo generando cizallamiento sobre el sacro.
Un horario de rotación simple
Una rotación básica alterna boca arriba, lateral derecho a 30° y lateral izquierdo a 30°, cambiando cada dos horas siguiendo ese orden. Llevar un registro escrito —incluso algo tan simple como una hoja pegada cerca de la cama con la hora y la posición— ayuda a que todos los cuidadores que se turnan mantengan la constancia, que es lo que realmente marca la diferencia.
En silla de ruedas: alivios de presión más frecuentes
Quien pasa el día sentado necesita aliviar la presión con más frecuencia que quien está en cama: cada 15 a 30 minutos. Esto puede lograrse inclinando el tronco hacia adelante, hacia un lado, o —si la persona tiene fuerza en los brazos— haciendo pequeñas elevaciones apoyándose en los reposabrazos durante unos segundos. Un cojín diseñado para redistribuir la presión, en lugar de uno plano convencional, reduce significativamente el riesgo entre un alivio y otro.
Señales de que algo no está funcionando
Si después de aliviar la presión durante 30 minutos un enrojecimiento no desaparece, o si aparece una zona más caliente, más firme o dolorosa al tacto, es momento de aumentar la frecuencia de los cambios y consultar con un profesional de salud. Detectarlo a tiempo, en estadio 1, es lo que permite revertir el daño solo con cuidados básicos en casa.
Una buena técnica de cambios posturales, combinada con una superficie de apoyo adecuada —como un colchón o cojín antiescaras—, es la base de cualquier estrategia de prevención seria. En Grand Healthcare Colombia acompañamos a cuidadores e instituciones con equipos diseñados específicamente para complementar estos cuidados diarios.
Comentarios recientes